Estados Unidos y China, a las puertas de una guerra comercial

El presidente de Estados Unidos Donald Trump dijo el miércoles que apoya endurecer las restricciones a inversiones extranjeras en tecnología crítica así como controles para la exportación de esos bienes, pero se abstuvo de mencionar medidas específicas contra China.

Tras un reporte que dio cuenta de “graves problemas” en las prácticas de comercio e inversión de China, Trump decidió que el “mejor enfoque para proteger tecnología crítica” es pedir al Congreso aumentar el poder del Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos (CFIUS).

En un comunicado, el mandatario dijo que si el Congreso no aprueba leyes para proteger “las joyas de la corona de propiedad tecnológica e intelectual estadounidense” emprenderá otras acciones.

Tras investigar las prácticas chinas de comercio e inversión durante un año, la Casa Blanca dijo el 29 de mayo que planeaba anunciar hacia el 30 de junio “restricciones a inversiones específicas y fortalecer los controles de exportación” que tendrían como blanco los esfuerzos de China por adquirir “tecnología industrial significativa”.

No obstante, este miércoles, Trump no mencionó a China y, en cambio, abogó por medidas aplicables a cualquier país.

La Casa Blanca pudo evitar dar un paso ostensible contra China para no alarmar aún más a los mercados que igualmente cerraron en baja debido al temor a eventuales represalias de Pekin contra empresas de Estados Unidos.

Esa mesura de la Casa Blanca fue, de todas formas, bien recibida tanto por las empresas como por expertos en comercio.

Emprender un esfuerzo legislativo “es el sendero a seguir ahora en vez de aplicar sanciones espécíficas contra China”, dijo a la AFP Kake Colvin del Consejo Nacional de Comercio Internacional.

La Cámara de Representantes aprobó el martes un proyecto que aumenta las potestades del CFIUS, un conjunto de organismos presidido por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y además amplió el tipo de negocios que serán vigilados.

De su lado un comité del Senado estudia una versión propia de ese proyecto por lo que ambas Cámaras deberán conciliar sus respectivos textos y enviar el definitivo a Trump para que lo homologue.

Trump dijo que la legislación ofrecería “herramientas adicionales para combatir predatorias prácticas de inversión que amenazan nuestro fundamental liderazgo tecnológico, la seguridad nacional y la futura prosperidad económica”.

– Drásticas medidas para inversiones –

La sola insinuación de una posible inspección del CFIUS, puede matar una potencial inversión. Ese comité ya ha bloqueado inversiones chinas en semiconductores e industria petrolera y también puso en su mira inversiones rusas en materia nuclear y la compra de un operador portuario por parte de capitales de Dubai.

Según la empresa de investigación y análisis Rhodium Group, las inversiones chinas en Estados Unidos cayeron 35% en 2017 desde su récord de 45.600 millones del año anterior. En el primer trimestre de 2018 se limitaron a meros 1.400 millones de dólares.

Trump también ordenó al Departamento de Comercio que aplique nuevos controles a la exportación “para fortalecer una robusta defensa de la tecnología y la propiedad intelectual” estadounidense.

Varias agencias estadounidenses trabajarán con países aliados “para combatir la dañina transferencia de tecnología y el robo de propiedad intelectual”, dijo el presidente.

La Casa Blanca aparentemente evitó identificar a China como principal objetivo para no asustar a los mercados. Expertos han advertido que acciones enérgicas contra Pekín podrían generar medidas de represalia que perjudicarían a empresas de Estados Unidos.

Aun así, Mnuchin dijo que Estados Unidos no se ablandó.

“A quienes quieran decir que estamos siendo débiles con China, la respuesta es no”, dijo. “Pero, por otro lado, no hay intenciones de tomar a China como blanco. El presidente cree muy firmemente que debemos defender nuestra tecnología, no importa contra quien”, afirmó.

Aún así, las medidas fueron impulsadas por las quejas de Estados Unidos ante la política de Pekín de obligar a ceder tecnología a las empresas extranjeras que quieran instalarse en China.

Para que China altere sus prácticas, Trump le impuso a aranceles a cientos de productos chinos. Esos aranceles se aplicarán desde el 6 de julio.

Funcionarios estadounidenses resaltaron que la política china de desarrollo industrial, que Pekín denomina “Made in China 2025”, es una fuente de preocupación. Para Washington es un camino hacia el dominio de industrias de alta tecnología que incluyen las telecomunicaciones, la robótica y los autos eléctricos.