El “factor Carrió” inquieta al oficialismo

28 Nov, 2017

Por Laura Serra – Columna publicada en el diario La Nación

Hay preocupación. En el Gobierno y en su entorno más cercano, el que la acompaña incondicionalmente. Elisa Carrió no está bien de salud. La diabetes, el estrés y el cigarrillo se combinan como en un maleficio para agotar sus energías. Sin ir más lejos, el miércoles pasado no pudo siquiera participar de la sesión de la Cámara de Diputados, donde se trató un proyecto suyo larga e inexplicablemente demorado, sobre Defensa de la Competencia. La noche anterior había participado de un programa de televisión y debió nebulizarse después de subir dos pisos por escalera. Su cuerpo no le responde; son las secuelas de haber encabezado una campaña electoral extenuante de la que no logra recuperarse.

Pero la preocupación de algunos dirigentes oficialistas excede el problema de salud de la diputada Carrió. “Lilita no está en su eje”, se lamenta un legislador de Cambiemos , quien dice quererla bien. Alude, sin decirlo, a sus últimas apariciones públicas; no hubo programa de televisión donde la líder de la Coalición Cívica no arrojara alguna frase para la polémica. Sucedió, por caso, el sábado pasado en “La noche de Mirtha Legrand”.

“El acontecimiento es irreversible, voy a decir lo que el Gobierno no puede: lo más probable es que estén los 44 fallecidos”, descerrajó Carrió. Al lado suyo escuchaba, atónita, Itatí Leguizamón, la esposa de uno de los tripulantes del ARA San Juan , desaparecido hace ya casi 15 días en el mar patagónico. La frase se viralizó de inmediato por las redes sociales; los detractores de Carrió la esquilmaron con sus críticas. Esa noche quedó sepultada la estrategia de la moderación que empeñosamente se había propuesto el Gobierno hasta dar con el submarino perdido.

“Es evidente que Carrió tiene un trastorno personal; la omnipotencia la domina y a veces dice cosas fuera de lugar, sin dimensionar el impacto que esas palabras tienen. Pero Lilita es así y no va a cambiar”, se resigna un legislador de Cambiemos que aprendió a conocerla y respetarla. Se alza de hombros, visiblemente inquieto, cuando se le pregunta si esta incontinencia verbal de Carrió amenaza la tarea del oficialismo de enhebrar alianzas con la oposición parlamentaria en pos de aprobar las leyes prioritarias que requiere el Gobierno. La pregunta no es ociosa: hace dos semanas, Carrió precipitó un final accidentado de sesión en la Cámara de Diputados cuando calificó de estúpidos a los legisladores progresistas en general y a Margarita Stolbizer en particular por negarse a tratar un proyecto para facilitar la donación de alimentos.

“Me tienen harta”, exclamó Carrió y se retiró del recinto bajo el abucheo generalizado de la oposición. Ante el escándalo, el presidente de la Cámara, Emilio Monzó, debió levantar la sesión.

En el oficialismo no quieren ni imaginar la posibilidad que algo similar suceda durante el debate de las reformas tributaria, previsional y laboral que envió el Poder Ejecutivo. El mes próximo es clave para el Gobierno, que necesita que los distintos engranajes del Congreso funcionen a la perfección para que la segunda etapa de la gestión de Mauricio Macri se inaugure con las flamantes leyes ya sancionadas. La Cámara de Diputados entrará en escena después del 10 de diciembre: ya habrán asumido los nuevos legisladores y Cambiemos aumentará su número hasta convertirse en una robusta primera minoría, con 110 miembros. Antes de Navidad pretenden sancionar todo el paquete legislativo, tanto los proyectos que les mande el Gobierno como ratificar los que lleguen del Senado. Sin embargo, cualquier contratiempo podría desbaratar todos los planes.

Pero contra los temores de algunos oficialistas que ven en Carrió una bomba de tiempo, la líder de la Coalición Cívica les demostró capacidad de aplomo. La semana pasada, por caso, la líder de la Coalición Cívica militó activamente para que el diputado Mario Negri fuera entronizado, una vez más, jefe del bloque de la UCR. Baqueano de infinitas batallas parlamentarias, Negri es, junto a Monzó y Carrió, el tridente que en la Cámara de Diputados le aseguró al Gobierno la sanción de las leyes prioritarias durante los dos primeros años de mandato de Macri. A Negri y a Carrió los une una amistad de largos años de militancia en el radicalismo. Por eso, la líder de la Coalición Cívica reaccionó rápido cuando se enteró que Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, pretendía desplazar a Negri del Congreso para que asumiera la presidencia de la UCR en diciembre próximo. Envió una carta y conversó con Morales. Finalmente Negri, apoyado por la mayoría de los diputados radicales, conservó su puesto y será ungido, otra vez, jefe del interbloque Cambiemos.

A veces Carrió se enoja, por lo bajo, con sus compañeros de bancada y con algunos funcionarios del Gobierno. A ellos les dice, sin tapujos, que ella seguirá agitando la bandera contra la corrupción -aunque salpique a miembros del oficialismo- y que, como en todo país republicano, en la Argentina rige la división de poderes y, por lo tanto, ella no será una “levantamanos” del Gobierno en el Congreso. Insistirá con sus embestidas hacia Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte, aún a sabiendas de que esto atenta contra el status quo que selló el Gobierno con el máximo tribunal.

Aún así, pese a los disgustos -por cuestiones reales o sobredimensionadas-, Carrió asevera que encontró su lugar en Cambiemos. Pretende demostrarlo esta noche: en un predio de Costa Salguero, la líder de la Coalición Cívica oficiará de anfitriona en una cena multitudinaria para recaudar fondos para el instituto Hannah Arendt, que ella preside. La crema y nata del oficialismo ya confirmó su asistencia: la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; el jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el vicejefe Diego Santilli; el jefe Gabinete del gobierno bonaerense, Federico Salvai; y el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, ya dijeron presente. También asistirá un batallón de legisladores radicales, de Pro y, por supuesto, de la Coalición Cívica.

Se espera un discurso de la anfitriona antes de los postres. Habrá entrega de premios y la subasta de la primera medalla que recibió como diputada nacional, allá por 1995. No habrá fiesta ni baile; la conmoción que genera en la opinión pública la desaparición del submarino San Juan inhibe cualquier festejo, explicaron los voceros de Carrió. Por esa razón el Presidente no confirmó su presencia. Es momento de moderación.

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