Cautela en la UE ante reto independentista en Cataluña

21 Sep, 2017

Por Toni CERDÀ con las oficinas de la AFP en Europa. 

El referéndum en Cataluña, suspendido por la justicia, es “un asunto interno de España”, reitera desde hace semanas la Unión Europea, si bien la “preocupación” aumenta entre bambalinas ante el recrudecimiento del pulso entre Madrid y Barcelona.

“Seguimos el proceso con una gran, gran preocupación”, indicó este jueves un alto diplomático europeo, un día después de que las fuerzas de seguridad españolas detuvieran a 14 altos cargos del gobierno catalán y se incautaran de millones de papeletas de la consulta.

Otra fuente diplomática europea apunta a la “mala gestión” de la situación por parte del gobierno español, pese a “actuar dentro de la ley”. “El envío de la Guardia Civil para llevar a cabo detenciones envía una señal muy mala”, indicó a la AFP este fuente que pidió el anonimato.

Desde que el gobierno catalán liderado por el independentista Carles Puigdemont anunciara en junio el referéndum, la Comisión Europea se ha limitado a recordar que se trata de “un asunto interno” y reiterar la llamada doctrina Prodi, en virtud de la cual una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE.

Y, la semana pasada, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtió además que seguirá “las decisiones del Tribunal Constitucional y del Parlamento” españoles sobre el referéndum en esta región del noreste de España, al que Madrid se opone y que el alto tribunal español suspendió.

– Interés y preocupación –

Pero a medida que la fecha del 1 de octubre se acerca, con el gobierno catalán decidido a celebrar este referéndum, el tabú del “asunto interno” se rompe entre bambalinas en la UE, pero Bruselas guarda silencio más allá de su reiterada postura y en la línea del gobierno español.

El asunto, sin embargo, no ha saltado todavía a la agenda de las reuniones oficiales en Bruselas, pero los embajadores de los países del bloque ante la UE preguntan sobre Cataluña a su par español “en los pasillos” con “interés” y “preocupación”, dijo la semana pasada una fuente diplomática.

El gobierno catalán, en este contexto, intenta llevar el debate más allá de los Pirineos, advirtiendo de que no se trata solamente de “un sí o un no” a la independencia, sino también “de derechos cívicos y estándares democráticos en la UE”, según el representante del gobierno catalán ante la UE, Amadeu Altafaj.

“Entendemos completamente que la Comisión no quiera inmiscuirse”, agregó este jueves este ex portavoz del ejecutivo comunitario, quien lamentó no obstante la falta de un “mensaje positivo, constructivo [de Bruselas], animando a las partes a comprometerse en un diálogo político”.

Los 28 afrontan una situación delicada, advierten los analistas interrogados por la AFP. “La crisis es demasiado profunda y sería demasiado arriesgado para la UE tomar parte o interferir”, en palabras de Jérémy Dodeigne, profesor de Ciencias Políticas de la universidad belga de Namur.

El mensaje de las capitales, de París a Bratislava, pasando por Budapest, sigue así la línea de la posición del gobierno del conservador Mariano Rajoy, apelando al “marco constitucional español”. Francia expresó incluso su apego a “una España fuerte y unida”.

– Tic-tac –

Para el director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de Bucarest, Dan Dungaciu, reconocer el referéndum en Cataluña representaría “un precedente terrible para la UE”, que podría usar a continuación “cualquier movimiento separatista”.

“El silencio de la UE es una respuesta en sí misma. Bruselas no quiere ni evocar esta cuestión. Es una bomba que hace tic-tac”, agregó.

La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, líder del proindependentista Partido Nacional Escocés (SNP), ya expresó su apoyo a Barcelona defendiendo “el derecho de autodeterminación”, al igual que el presidente de la región belga de Flandes, el nacionalista Geert Bourgeois, quien reclamó incluso “mediación internacional”.

A pesar de los reveses policiales y la prohibición de la justicia, los independentistas en Cataluña se muestran decididos a votar. En caso de la victoria del sí, y si la tasa de participación no es “ridícula”, Puigdemont advirtió en junio que iniciaría su “desconexión” de España.

Para el diario conservador alemán Die Welt, “el 1 de octubre será un día peligroso” para España y para una UE que no puede permitirse ver el “colapso” de un gran Estado miembro por una “locura política”. “Sin embargo, nadie en Bruselas trata de mediar entre los dos frentes”, advierte en un editorial.

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