La era de la CEOcracia

04 Jun, 2017

Gerardo León pasó de la Enacom a la casa madre del fútbol argentino sin escalas. Cuando gerenció Quilmes, en el 2000, decía que había mafiosos donde ahora está él y que Julio Grondona era el padrino. Mariano Elizondo llega a la Superliga de la mano de Marcelo Tinelli.

Por Gustavo Veigas – Columna publicada en Página/12

“Para poder entrar hay que saber salir”, decía César Luis Menotti con sabiduría futbolera. Gerardo León, el director ejecutivo de la AFA con apenas un mes en el cargo, debe haber escuchado la frase. Ex CEO del Exxel Group, que gerenció clubes como Quilmes y Deportivo Maldonado en Uruguay – un paraíso fiscal hecho a medida de los intermediarios– acaba de ingresar a donde gobernaba el Padrino. Así lo llamaba a Julio Grondona en 2001, porque como él afirmó cuando aquel fondo especulativo se batía en retirada “…reconocemos nuestra incapacidad para hacerle frente a los mafiosos”. Su denuncia apuntaba al corazón de la AFA ante el fracaso deportivo y económico de su aventura empresarial. Quería cambiar las reglas del juego. O sea, obtener salvoconducto para hacer negocios con instituciones en mal estado. Ahora le llegó su segunda oportunidad. Se retiró del fútbol para volver a entrar, como decía el Flaco. La diferencia entre un momento y otro es que por entonces administraba un club con historia pero en la lona y hoy hará lo mismo desde el corazón del poder. Su designación tiene el valor agregado de que lo puso el Gobierno. Era el jefe de Gabinete del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), el mismo que desguazó la Ley de Medios. Volvió al fútbol con la venia de Daniel Angelici y el presidente Mauricio Macri.

León tiene una frase que pinta muy bien su ideario: “Un club no debería ser diferente de una empresa farmacéutica, una compañía de publicidad o un supermercado”. Cuando estaba en el Exxel Group abandonó a Quilmes contra la voluntad de una asamblea de socios que le había dado su aval para el gerenciamiento y su propio presidente en aquel momento, Daniel Razzetto. “Acá no fracasó el negocio; fracasó el Exxel”, dijo el ex dirigente y actual asambleísta. Hace más de quince años, el director ejecutivo de la AFA denunció que los problemas de Quilmes en el fútbol argentino no los tenían en Vitoria de Brasil ni el Deportivo Maldonado de Uruguay. Los dos primeros son asociaciones civiles sin fines de lucro y el tercero una sociedad anónima deportiva. Por los registros de éste pasaron decenas de futbolistas sin jugar un solo partido. El último y más famoso es Jonathan Calleri. West Ham de Inglaterra acaba de prescindir de sus servicios y debería volver a la SAD uruguaya.

Ese tipo de operaciones, en las que participaba con frecuencia Gustavo Arribas –el titular de la AFI– cuando era agente FIFA, se concibieron siempre para evitar el pago de impuestos en el país originario de cada jugador. Cuando aquel delantero pasó de Boca al equipo de la segunda división uruguaya, Daniel Angelici comentó: “Deportivo Maldonado nos hizo una gran oferta y le vendimos a Calleri”. Una coartada para cautivar ingenuos.

En la AFA a nadie escapa que León responde al presidente boquense y vicepresidente 1° de la casa. Por añadidura, también es un soldado de la Casa Rosada, desde donde fue designado en el Enacom. Un cronista acreditado en la asociación que camina sus pasillos a diario lo definió como “más macrista que Macri, aunque acá quisieron hacerlo pasar como que lo ponía Moyano”. En rigor, el primer ejecutor de las políticas oficiales en el fútbol es el propio Angelici. Sobre León, la mayoría de los medios informó que había sido elegido en un proceso de selección por la consultora Egon Zehnder, una compañía especializada en el reclutamiento de ejecutivos. Es difícil de asimilar que un puesto semejante en el fútbol –refractario a designar CEOS en el manejo de sus recursos– no haya contado con la recomendación de sus autoridades. En la AFA, Claudio Chiqui Tapia gobierna y el presidente de Boca es el verdadero poder. Cuando León manejaba Quilmes acordó con el club una cláusula formal que se establece en todo tipo de contratos. Que ante la necesidad de un diferendo civil o comercial, debía apelarse a un tribunal. Lo curioso es que el Exxel Group impuso al de la Bolsa de Comercio, donde jugaba de local. El uruguayo Juan Navarro Castex, su cara más visible, resultó un fundidor serial de empresas. Quilmes no cerró pese a su retirada, aunque pasó zozobras. Hoy las sigue sufriendo. Pero a diferencia de las sociedades anónimas que quiebran y dejan un tendal de damnificados, los clubes de fútbol o con fútbol son más que centenarios. El que controló el grupo inversor entre 2000 y 2011 se fundó el 27 de noviembre de 1887. Cumplirá 130 años en cinco meses.

Exxel llegó a ser el principal empleador en la Argentina de los ‘90. Se adueñó de marcas como Mastercard, Oca, Havanna, Freddo, Musimundo, Armani y Lacoste, entre otras. En el mundo de los grandes negocios muchos personajes se reciclan y un ejemplo es Mario Quintana, el vicejefe de Gabinete del gobierno nacional y accionista de Farmacity quien, como el abogado León, también pasó por el grupo de Navarro Castex en el pasado.

El actual director ejecutivo de la AFA convocado para ordenar sus finanzas tiene experiencia en el mercado de capitales especulativos. Estuvo vinculado a Richard Handley como ex funcionario del Citibank y lo siguió también en el Argentine Recovery Fiduciary Fund (ARF), un fondo común de inversión que se concibió para comprar empresas en el país con una liquidez de 150 millones de dólares. León también trabajó en Colombia, y como funcionario del Enacom solía viajar a eventos de la comunicación con viáticos que seguramente serán superados con holgura si le toca hacerlo por temas del fútbol. Su sueldo por ahora se desconoce.

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